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Descripción archivística
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Real Sitio de La Isabela y Sacedón

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  • 1800 - 1879

Vinculada al interés del infante Antonio Pascual por los baños termales existentes en la dehesa de Las Pozas, la aprobación de las ordenanzas del Real Sitio de Sacedón por el Consejo de Castilla se produce el 9 de septiembre de 1802.

Tras el fallecimiento del Infante en 1817, los reyes Fernando VII e Isabel de Braganza visitaron varias veces el balneario y llevaron a cabo obras de mejora y ampliación de los baños, así como la construcción de un palacio y de una nueva población que llevaría el nombre de La Isabela en honor de la Reina.

Tras unos años de vinculación al Patrimonio de la Corona, el Sitio se desagregó de éste y se adjudicó al Ministerio de la Gobernación por la Ley de desafección de 1865.

Entre las series conservadas destacan, entre otras, los reglamentos y ordenanzas, y las relacionadas con el abastecimiento del Real Sitio, gestión y administración de tierras (arrendamientos, títulos de propiedad...), obras en los diferentes edificios del Establecimiento, personal y contabilidad.

Real Sitio de San Fernando

  • Fondo
  • 1746 - 1869

Como ejemplo de sus políticas económicas, Felipe V ordena, por Real decreto de 19 de junio de 1746, la compra del lugar de Torrejón de la Ribera (Madrid) con todo su término y las zonas aledañas al río Jarama para incorporarlos al Patrimonio de la Corona con fines de “utilidad pública”. El principal objetivo de la compra era la instalación de una serie de fábricas textiles, pero a pesar de la calidad de las manufacturas, el proyecto no fue rentable y su fábrica más emblemática terminaría trasladándose, unos años más tarde, a Brihuega.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, el Real Sitio se dedicó a nuevas actividades económicas. En la antigua fábrica se estableció un hospicio y se crearon nuevas instalaciones dedicadas al papel, molinos y batanes.

A principios del siglo XIX se compró a Godoy el Soto de Aldovea, así como los de Galapagar, Vaciabotas, Quintana y Torrejón, anexionándose los despoblados de Daracalde, Viveros, Bollero, Baezuela y el de la villa de Mejorada.

Años más tarde, se llevaron a cabo varios intentos para frenar la progresiva decadencia iniciada durante la Guerra de la Independencia con la instalación de nuevas fábricas, realizándose, además, grandes plantaciones de frutales, pero, finalmente, en 1869 se cedieron todas estas propiedades al Ministerio de la Gobernación para establecer en su suelo una colonia agrícola.

De las series conservadas destacan las relativas a gobierno y administración, arrendamientos, contabilidad, títulos de propiedad, y las relacionadas con abastos, cultivos y explotaciones agrícolas, cuarteles, fábricas y molinos, hospicio, urbanismo, y gestión de personal.

Real Sitio de Solán de Cabras

  • Fondo
  • 1814 - 1870

Las propiedades medicinales del manantial que forma el río Cuervo a su paso por el Valle del Solán (Cuenca), eran conocidas desde el S. XVII, cuando, según la tradición, algunos cabreros notaron que sus animales enfermos sanaban tras frecuentarlo.

Pedro Fernández de Lerena, ministro de Hacienda de Carlos III, que curó de una enfermedad gracias a las aguas, construyó una instalación de baños y una casa hospedería hacia 1787: un edificio de dos plantas en torno a un patio con galería en ambos pisos con veinte habitaciones para otras tantas familias de bañistas, además de otras dependencias.

El propio Fernández Lerena, fue la causa de que en 1790 Carlos IV lo convirtiera en Real Sitio. Por Real Cédula de 10 de abril se manda acotar y cerrar el Sitio de Solán de Cabras, reintegrando el valor de sus terrenos al lugar de Tobar y a la villa de Beteta. Así mismo se dispone que en lo gubernativo y económico dicho Sitio se independice de la villa de Beteta, y se sitúe bajo la dependencia de un gobernador con subordinación inmediata al Rey por la vía reservada de Hacienda

Tras la guerra napoleónica el administrador del Real Sitio elevó una memoria solicitando mejoras. Los médicos de Cámara aconsejaron que la reina Mª Josefa Amalia de Sajonia que tomase esta agua, y así los reyes fueron a Solán en 1826. El Real Sitio, beneficiado con algunas mejoras con motivo de esta visita, continuó perteneciendo íntegramente al Real Patrimonio durante todo el reinado de Isabel II, si bien la gestión del balneario estuvo a cargo de una entidad arrendataria desde 1834 con Mª Cristina de Nápoles, la Reina Gobernadora.

La Administración del Real Sitio y Baños Reales de Solán de Cabras desapareció en 1869 pasando a depender desde entonces del Ministerio de Hacienda a través de la Dirección General del Patrimonio que fue de la Corona.

Entre la documentación conservada destacan, entre otras, las series sobre arrendamientos y aprovechamiento y subasta de madera, obras y todo lo relacionado con la administración del Real Sitio, pero también en particular con el establecimiento de baños que fue el origen de dicha Administración, como expedientes de adquisición de material quirúrgico y productos médicos, y documentación contable.

Real Sitio y Fortaleza de la Alhambra

  • Fondo
  • 1517 - 1868

El palacio, fortaleza y ciudadela de La Alhambra, que había sido residencia de los sultanes nazaríes, pasó a engrosar el Patrimonio Real en 1492, cuyo gobierno recayó en el conde de Tendila, Capitán General de Granada, hasta que en 1718 Felipe V desposeyó de sus cargos al Marqués de Mondéjar, heredero del anterior. Durante los primeros años tras la conquista se llevaron a cabo numerosas e importantes reparaciones que culminaron con la construcción a partir de 1526 del Palacio de Carlos V como residencia real.

Inicialmente, al conjunto de La Alhambra se añadieron rentas y derechos, como el tercio del agua de la Real Acequia, así como fincas rústicas y urbanas en la ciudad de Granada, entre ellas las casas, tierras, aguas, dehesas y sitio de la Alcaicería con sus tiendas, que se acrecentaron con las confiscaciones de bienes tras la expulsión de los moriscos.

La dotación para el mantenimiento del Real Sitio se consignó en 2.000 ducados de diferentes rentas: de la farda, de hábices y penas de cámara de Granada, Loja, Alhama, Motril, Almuñécar y Salobreña. También se dotó con juros sobre las rentas de azúcar, sal y seda de Granada, Sevilla, Málaga y Carmona. En 1750 se ordenó el reintegro a la Corona de esos juros, junto a los de Aranjuez y Sevilla.

Desde 1604 se aplicó también el sobrante de pesca, caza, hierba y madera del Real Soto de Roma hasta 1700.

Junto a estos ingresos deben destacarse los numerosos censos y arrendamientos sobre aguas, especialmente de la Real Acequia, y sobre fincas rústicas.

De acuerdo con la Ley sobre el Patrimonio de la Corona de 18 de diciembre de 1869, la orden de la Regencia del Reino de 10 de febrero de 1870, se cedió el conjunto de La Alhambra al Patrimonio del Estado, como Monumento Histórico-Artístico La Alhambra.

Entre la documentación conservada destacan, entre otras, las series sobre arrendamientos de tierras y fincas de las reales posesiones de la Alhambra, así como expedientes de aguas con originales y copias de documentos sobre la traída de aguas del río Darro, numerosos expedientes de obras desde el siglo XVII en la Alhambra y casas pertenecientes a la Administración, documentación relacionada con el personal, cuentas y expedientes judiciales.

Reales Posesiones de Espadañal, Los Guadalupes y Santo y Quexigal

  • Fondo
  • 1821 - 1870

Felipe II adquirió diversos bienes raíces que fueron donados al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial para su fábrica y mantenimiento, extensas propiedades rústicas más o menos cercanas al Monasterio, y ricas en pastos, madera, caza y pesca, pero también aprovechamientos agrícolas. En concreto se trata de las Dehesas de Santo y Quexigal en Ávila y El Espadañal y Los Guadalupes en Cáceres.

Todas ellas estuvieron bajo jurisdicción del prior de San Lorenzo hasta el siglo XIX, en que revertieron al Real Patrimonio, dependientes del Real Sitio de San Lorenzo hasta su definitiva enajenación a partir de 1868.

Las series que lo componen son de cuentas y correspondencia oficial relativa al gobierno y administración, así como expedientes sobre jurisdicción.

También debe destacarse que existe numerosa documentación en los fondos del Patronato y del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial.

Reinado de Carlos III

  • Fondo
  • 1759 - 1788

Entre las series que contiene, podemos destacar las siguientes:

  • Reales Caballerizas: aquellas que tienen que ver con los diferentes oficios de manos, como las "Cuentas de gastos ordinarios y extraordinarios" y las "Cuentas de maestros de coches". También se conservan en la Veeduría numerosas "Contratas de oficios y proveedores", "Inventarios de efectos del Guadarnés" e "Inventarios de desechos, de caballerías, coches y otros bienes desechados". También hay abundante información relativa a viajes y "Cuentas de jornadas y batidas", con las relaciones de los criados de las diferentes oficinas y cuarteles que iban a cada jornada y el pago de las mesillas correspondientes, además de las numerosas cuentas de los oficios por los gastos que acontecían. No menos importantes son los gastos relativos a "Entradas y salidas públicas" y otros acontecimientos de carácter cortesano.
  • Real Cámara: destacan las "cuentas de gastos", presentadas por el jefe del Guardarropa y el boticario mayor, como por ejemplo las plantas medicinales y todo tipo de sustancias orgánicas y minerales para la preparación de medicamentos, efectos para la Botica y otros gastos menores.
  • Real Casa: se conservan las "Cuentas de gastos extraordinarios", en las que aparecen numerosas facturas de los pintores que realizaron los modelos de tapices destinados a las habitaciones de los diferentes palacios, y en las de gastos ordinarios se conservan gran número de facturas y recibos de numerosos oficios de manos. También a través de las cuentas de gastos ordinarios y extraordinarios de los oficios podemos documentar algunas fiestas, por ejemplo, el Carnaval o la Semana Santa. Igualmente se conservan relaciones, notas, borradores de informes, sin aparente unidad, que eran elaborados por el grefier a petición de cualquier jefe de la Real Casa, y que documentan la celebración de determinadas fiestas o actos extraordinarios en palacio. Otra serie es la generada en las oficinas del contralor y grefier que tiene que ver con las numerosas contratas de proveedores. Pero si lo que tratamos de documentar es el desarrollo de una jornada se conserva entre las series documentales de la Real Casa una muy extensa denominada expedientes de jornadas y jornadillas o batidas, que nos informa del trámite y desarrollo de cada jornada y de los gastos de su ejecución.
  • Real Capilla: la serie de expedientes de la Secretaría de Estado de Hacienda nos informa sobre los gastos en la adquisición y fabricación de alhajas, vestidos y ornamentos litúrgicos de la Real Capilla, como por ejemplo, la custodia grande, la pequeña, oratorios portátiles de los infantes, ternos o libros de coro.

Real Casa

Sección Histórica

  • Colección
  • 1545 - 1931

En la clasificación de José Güemes correspondían a la agrupación denominada Sección Histórica “los papeles referentes a la etiqueta y ceremonial en actos públicos y privados en que intervienen las personas de la Real familia; a la vida pública u oficial y a la íntima o familiar de las Reales personas, y al ejercicio del poder del Monarca; en una palabra, a todo lo que se refiere a la familia Real en sus relaciones consigo misma y con el Estado, y al Monarca en las suyas con la Nación y con otras potencias extranjeras”.

Las oficinas productoras de las series documentales que componen esta agrupación son las mismas que en el caso de la Administración General. Se la considera una sección facticia, pero se ha decidido mantenerla en virtud del gran número de consultas que tiene y las muchas referencias existentes. Sin embargo, está cerrada a nuevas incorporaciones.

La división tradicional de esta sección queda establecida entre los documentos en que el rey ostentaba la representación como primera autoridad del Estado, y aquellos en que los propios monarcas figuraban solamente como individuos de una familia particular. Dentro del primer grupo encontramos expedientes relativos a ceremonias palatinas o extrapalatinas, es decir, toda aquella documentación relacionada con la etiqueta a seguir en todos los actos a los que acude la Familia Real: besamanos, convites, apertura de Cortes o cuerpos colegislativos, entradas públicas, entregas de infantas, etiquetas, galas e iluminaciones, indultos, juras, lutos de corte, concesiones de títulos a Grandes de España (coberturas y tomas de almohada), condecoraciones de órdenes civiles y militares, padrinazgos y protectorados, proclamaciones, regencias, rogativas, Rosa de Oro, salidas en público, títulos honoríficos de la Familia Real, uso de armas reales. También correspondiente a este grupo, se conserva documentación relativa a asuntos de trascendencia política: correspondencia diplomática, declaraciones de guerra, embajadas, sucesión a la Corona, sucesos histórico-políticos, tratados de paz, y viajes de personalidades extranjeras. Además hay que destacar la existencia de una serie muy interesante formada por 33 volúmenes de las Actas del Consejo de Estado entre enero de 1826 y noviembre de 1828. Dentro del grupo que se refiere a la vida íntima o familiar de las personas Reales figuran expedientes relativos a amas de lactancia, bautizos y administración de sacramentos, consignaciones, contratos matrimoniales, correspondencia familiar , defunciones, dotes, embarazos y partos, fallecimientos y entierros, funerales y honras fúnebres, misas de purificación, nacimientos y bautizos, así como a la servidumbre de príncipes e infantes. Especial relevancia merece la serie de testamentos y testamentarías . Por último, dentro de esta agrupación se encuentra la series relativas a Tropas Reales . Su inclusión en este apartado se debió sin duda a su función como guardia de las reales personas, destinadas a mantener la dignidad del trono y velar por la integridad personal del monarca, así como garantizar el orden público.

Real Casa

Secretaría Particular de S. M. Alfonso XIII

  • Fondo
  • 1902-05-17 - 1931-04-14

La mayor parte de la documentación de la Secretaría es Correspondencia, bien con otros miembros de Casas Reales europeas, presidentes o ministros de gobierno, militares, eclesiásticos o simples particulares. Entre estos últimos figuran aristócratas, personajes conocidos del mundo de la cultura, o personas anónimas que escriben al Rey, bien por adhesión, simpatía o con peticiones particulares. El contenido de esas cartas otorgan a la serie de correspondencia un interés que traspasa lo estrictamente “doméstico” de la Real Casa, pues existe mucha correspondencia relacionada con política interior o exterior de España, como los conflictos bélicos en Marruecos, Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Mención especial merece la actuación humanitaria llevada a cabo durante la I Guerra Mundial en las series de la “Oficina de Guerra Europea”, creada dentro de la Secretaría Particular de Alfonso XIII durante la contienda.

SECRETARÍA PARTICULAR DE SU MAJESTAD EL REY ALFONSO XIII

SOCIEDADES, CONGREGACIONES Y HERMANDADES

Vinculadas estrechamente con la Real Casa son también varias instituciones religiosas que establecían relaciones de hermandad entre diferentes criados de la Real Casa. Todos ellos tenían como patronos a los reyes y miembros de la Familia Real y estaban regidos por sus propias constituciones.

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